¡Parecen tan lejanas esas navidades de mi infancia! Ahora, es en mi casa que se festeja la Navidad y el año Nuevo. Me he convertido en madre y abuela y aunque preparo el pesebre -tradicional en Paraguay- siento que no he logrado transmitir a mis hijos ese fervor, esa fe de los hogares realmente cristianos. Debe ser la influencia de mi padre, que sigue firme. Él era ateo y casi siempre estaba ausente en Nochebuena, solía explicarnos que los periodistas no tenían los feriados de los que gozaban los otros trabajadores, pero a nosotros no nos importaba mucho. En aquellos tiempos de machismo rampante las mujeres eran las únicas responsables de acompañar a los hijos y de transmitirles las tradiciones. Mi madre cumplía con ese rol y su esfuerzo máximo consistía en preparar un sabroso pollo al horno acompañado con papas y cebollas que nosotros -los hijos mayores- nos encargábamos de llevar en una gran fuente, al horno de la panadería Atlántico, la más chic del barrio.
En nuestra casa no se preparaba arbolito de Navidad, tampoco el pesebre, creo que eso explica por que los belenes míos lleven una impronta tan bohemia y haya mamuchkas rusas al lado de tortugas de barro y otros adornos que no tienen nada que ver con ese nacimiento.
Nunca nos sentimos tristes por no cenar con nuestro padre, solo esperábamos el momento en que estaríamos libres para ir a la casa nuestros amigos donde había decenas de parientes muy alegres y un pino artificial iluminado, con regalos al pie. Analizando esos momentos con la madurez de ahora compruebo que nunca estuvimos en un lugar nuestro, que no pertenecíamos a ningún lugar. Eramos exiliados, de un país, de lazos familiares, exiliados de la fe.
sábado, 24 de diciembre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
Semana movida
La semana del 8 al 12 de agosto y la siguiente, que está terminando fueron muy generosas y gratas para los escritores. En la primera se realizó un congreso de Literatura en el Gran Hotel del Paraguay, organizado por la Universidad del Norte y el Instituto Literario Cultural Hispano, dirigido por Juanita Arancibia, que lleva ya organizando 36 congresos de este tipo, cada año en un país diferente. Vinieron escritores de todo el continente americano desde Canadá hasta Argentina y desde Veracruz a Montevideo, también desde Europa. Se presentaron ponencias muy interesantes, hubo presentaciones de libros, se entregaron distinciones y hasta estuvo presente el vicepresidente Federico Franco con una conferencia muy amena.
El martes 16 Teresa Méndez Faith presentó su antología: Literatura Infanto Juvenil de Ayer y de Hoy, donde dio cabida a 43 autors paraguayos y más de 250 obras. Fue una verdadera fiesta esa presentación donde no faltó la música de Epifanio Méndez Fleitas, su padre.
Y como colofón de estos días placenteros para los literatos, el jueves nos reunimos en el restaurante Munich para agasajar a Teresa que estuvo muy feliz. Se lo merece, ella da visibilidad a la obra de los autores paraguayos y los interesados que desconocen todo sobre este país oculto, tienen la oportunidad, leyendo sus libros, de saber que aquí también se hace literatura, y las buenas.
El martes 16 Teresa Méndez Faith presentó su antología: Literatura Infanto Juvenil de Ayer y de Hoy, donde dio cabida a 43 autors paraguayos y más de 250 obras. Fue una verdadera fiesta esa presentación donde no faltó la música de Epifanio Méndez Fleitas, su padre.
Y como colofón de estos días placenteros para los literatos, el jueves nos reunimos en el restaurante Munich para agasajar a Teresa que estuvo muy feliz. Se lo merece, ella da visibilidad a la obra de los autores paraguayos y los interesados que desconocen todo sobre este país oculto, tienen la oportunidad, leyendo sus libros, de saber que aquí también se hace literatura, y las buenas.
jueves, 7 de julio de 2011
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