viernes, 18 de febrero de 2011

Humberto for ever

Los que acostumbramos a escuchar la radio desde tempranito, la,mayoría tenemos un hábito dífil de abandonar: escuchar radio Ñandutí. Allí el dúo dinámico de Humberto y su coequiper, el inefable Mono Farina, se ingenian para decir noticias no muy compometedoras y comentar la realidad con dósis de humor. Hay otras emisoras que también tienen ese ingrediente: el humor, como la Monumental, pero Humberto es inigualable. Ahora anda equivocándose mucho y es terco, pero no lo dejamos solo, es como si fuera de nuestra fmilia, lo retamos desde nuestras casas pero no cambiamos el dial. Yo, principalmente quiero saber qué hacen Churchill y su hijo Tony Blair, saber cómo anda el bosque que Humberto ha creado y muchas cosas más que nos importan como integrantes de la gran familia ñandutiense. Por eso, porque es la elección primera y cuando se va de vacaciones lo extrañamos mucho, es que quiero dejar este testimonio de afecto hacia un maestro como él. No importa que no sepa manejar el chirimbolo ese -como dice él- para leer este blog, se que entre quienes lo lean (una minoría selecta) habrá alguien qeu piensa como yo.

martes, 15 de febrero de 2011

UN TEMA ESCATOLOGICO


Quiero hablar hoy de un tema escatológico, como es el baño de los ómnibus de larga distancia, pero antes los pondré en situación. Los paraguayos somos, generalmente, mansos. Nos cuesta reaccionar cuando alguien nos está avasallando y esa actitud de dejarse abusar por otros se ve todos los días. Esta mañana, sin ir más lejos, estaba en un sitio donde había que esperar turno, cada persona que entraba tomaba obedientemente un número, se sentaba y esperaba que llamasen ese número. De pronto entra una joven que se dirige raudamente hasta la ventanilla donde atendían. Un personal le advirtió que debía sacar un número y aguardar, pero ella fue otra vez a la ventanilla y empezó a preguntar algo a la chica que atendía.
Como me crié en Buenos Aires y se respetar los turnos, protesté, había sido que todos los presentes estaban de acuerdo conmigo,ni uno solo se quejó. Todos permiten que le roben tiempo, como eso fuera un tesoro inagotable.
Pero lo del baño es otro cantar. Según los reglametnos del trasnporte, los buses que recorren largas distancias tienen baños. Pero en los buses paraguayos, al subir, el azafato o azafata anuncia "El baño solo es para el número 1, si tienen necesidad de hacer el nº 2 deben avisar al chofer". Eso me llamó la atención y me fijé que nadie decía nada, incluso había personas con niños que son impredecibles, pero siguieron calladas.
Como una detective estuve averiguando y supe que en las empresas argentinas o de otros países, el baño es para el 1 y el 2. Entonces, si nuestros buses paraguayos entran en otros países porqué esa prohibición para los pasajeros? Porque los propietarios de empresas paraguayas no quieren gastar en el producto químico que necesitan los toilets. Y el pasajero que se joda. Utilizo este término porque es el más gráfico. Son unos aprovechadors, los empresarios, cobran como si viajáramos en buses del primer mundo pero tenemos que aguantar 19 horas para ahorrarles el precio del químico.
Ojo, nadie alza su voz de protesta por ese abuso. Los paraguayos somos sufridos, buenitos y estreñidos.

domingo, 6 de febrero de 2011

HAGAMOS EL AMOR Y EL BOICOT

(Oleo de Ysanne Gayet)



Escuchando el program de radio CASA ABIERTA, me enteré que en muchos supermercados no dan trabajo a mujeres embarazadas. Para evitar equivocaciones, además de las solcitudes que deben llenar nuestras congéneres para ser admitidas, también tienen que someterse a un análisis que les asegura a los patrones que no están embarazadas. Si se embaraza despùés y se les nota, la echan, pese a que eso va contra la ley.
También las prefieren solteras, sin hijos y si tienen hijos, que no sean muy chicos porque tendrían que faltar para cuidarlos si se enferman. Otro dato que tienen muy en cuenta es la dirección, la futura explotada no debe residir en los suburubios muy lejanos, porque perderá mucho tiempo en llegar y eso significa pérdidas para el dueño o dueña del súper.
Hechos como éstos son una flagrante violación a nuestros derechos y una discriminación tan evidente que tendría que ser castigada con todo el peso de la ley. La pena es que pocas se animan a denunciarlos, está tan pauperizda la ocupación laborar, que mujeres y hombres prefeiren aguantar. Yo propongo a la Secretaría de la Mujer que de a concoer los nombres de esos comercios para que nunca más compremos en ellos. Hagamos el boicot a esos negreros. Y el amor con nuestras parejas, que tener hijos es una bendición.

viernes, 4 de febrero de 2011

La calle Caballero

La calle con nombre de prócer despierta lentamente, de acuerdo a la actividad de los comerciantes que la habitan. Los primeros en llegar son los cuidacoches, vienen animosos, comentando algún partido de fútbol que vieron la noche anterior, en el comedor de Olguita. Siempre hay alguna jugada dudosa, un réferi maldito y hasta una pedrada que deja una víctima inerte en el campo de juego.
Luego abre la Librería
y su contiguo negocio de papel, los empleados acuden con cara de haber dormido poco y de haber recorrido kilómetros de suburbio para estar en Caballero casi Mariscal Estigarribia a las 8 en punto, como los ingleses de América del Sur.
La morocha vendedora de frutas y de yuyos, Lili la exuberante, vende sus productos y cuenta historias. Sus clientes escuchan con atención mientras eligen las manzanas, los duraznos y algunos choclos.
El espeluznante caso del alemán que degolló a su pareja y la descuartizó, es el relato preferido de los cuidacoches, porque Lili la sabia, le agrega detalles escabrosos todos los días “La encontró leyendo un mensaje de amor en su celu…” dice el lunes. El martes cuenta “El ya sospechaba algo, porque ella se bañaba todos los días – a don Otto eso no le gustaba, la prefería sin bañarse- después se perfumaba y salía, le decía que iba a la farmacia”.
Para el viernes la imaginación de Lili le dictaba “El muchacho de la farmacia le había dado a ella un veneno que no deja huellas y dice que la chica se lo ponía en un te que don Otto tomaba después de cenar. Pero era muy lento porque él la mató primero…”
- Llevá patronita este ajenjo, especial es para la desintoxicación, eso tomaba mucho don Otto y yo digo que eso lo que le salvó.
Nadie critica a Lili, cada uno hace el marketing que puede o que sabe.
La quinielera llega pasadas las 9, retira su mesita, su silla, el libro de los sueños y va hasta la esquina de Mariscal Estigarribia, allí atiende a sus clientes. Una de sus preferidas es Gisela, la brasileña que vende artesanía a los turistas, cada vez que sueña con un animal juega mucha plata al número de esa bestia.
Los coches de turismo, llenos de hombres y mujeres de vacaciones, hacen su aparición cerca del mediodía. El vendedor de lentes ahumados y películas porno, les vende todo con sonrisas melifluas. Los hombres maduros, en bermudas con cinturones para atajar la panza, ojotas y sombreros, alzan los bolsones. Sus mujeres quieren salir de compras ¡ya!
Ninguno de ellos conoce las historias de la calle Caballero.

jueves, 27 de enero de 2011

ADIOS PEDRO

23 de Mayo, mes de las primeras nevadas, 1933, año de liberación.

Pedro, no te enojes tanto. No pude hacer la cena porque si me entretenía él se iba a ir y yo me iba a morir. Tenés que entenderme y perdonarme. Nunca me pasó algo igual.
Él llegó ayer, bien tempranito a la mañana, yo todavía no me había peinado y escuché que ladraban los perros, abrí la puerta de la casa y allí estaba, lleno de polvo blanco, como la ceniza que el volcán desparrama cuando se pone malo. Tenía el sombrero en la mano y me dijo.
- Buen día señora ¿Me permite descansar un momento en su galería?
No le respondí, me dijiste muchas veces que no hablara con desconocidos y ahora que tu madre murió y quedo yo sola por estas soledades tuve miedo. Pero también le tuve lástima.
- Estuve cabalgando toda la noche, señora y mi caballo está
reventado. Le suplico que me permita sentarme allí, en uno de esos sillones y dormitar aunque sea una hora. Por favor.
En ese momento se le acercó el Capitán y comenzó a olfatearlo, le
movió la cola y entonces supe que era una buena persona. Mi tata siempre me dijo que los perros saben quien es bueno quien es malo. El viento casi le arrancó el sombrero de las manos.
- Deje el caballo en el establo y puede sentarse aquí si quiere – le dije, estaba muy curiosa, había visto que tenía un maletín grande y negro y pensé que traía algo para vender.
Entré para peinarme y porque me daba vergüenza que me viera así, tan desarreglada. Puse agua para el café, cambié de mantel, saqué aquellas tazas que tu madre no me dejaba tocar y hasta el azucarero de porcelana que le dejó en herencia a tu hermana y que nunca vino a buscar. Cuando todo estuvo listo salí a buscarlo, le dije que podía lavarse la cara y las manos con agua del pozo y entré a esperarlo. Ahora que no me podés alcanzar puedo decirte la verdad ¡estaba tan contenta! Iba desayunar con compañía, eso me daba una cosquillita en el estómago.
El entró un poco sacudido pero todavía gris. El viento es tan celoso como vos y no lo dejó en paz. Me tendió la mano y me dijo - Miguel Ángel Peña, fotógrafo ambulante pa servirla.
- ¿Usté saca fotos?
- Si, las coloreo también.
Ahí me vino la idea Pedro, ese retrato de tu madre, el que está sobre el mueble
grande de la sala, es tan triste, no tiene ni un color, solo el blanco, el negro, el gris de siempre. Le hacía falta algo de vida aunque ella ya está muerta ¡Dios la tenga en la gloria! … y que no la suelte. ¡Qué cosa la valentía que me ataca cuando estoy lejos de tus puños!
Desayunamos juntos, charlando como si fuéramos amigos de toda la vida, me contó muchas historias del camino. Me parece que es un ángel caído del cielo, tan bueno. Hasta ahora no recuerdo cuanto tiempo hacía que no hablaba con otra persona, si hasta tu mama, con todo el veneno que tenía dentro, solía hablarme. No eran cosas buenas las que decía pero su voz me salvaba de volverme loca. Acá, en esta casa no hay música, no hay río cerca, no hay gente que pasa por la calle, no hay calle. Últimamente me estaba acostumbrando a hablar con el viento, no es gran compañía pero cambia de sonido según venga del sur o del norte. Todo sirve si una no quiere convertirse en piedra, muda y dura. Una vez, hasta me pareció escuchar que me hablaba, que me contaba que vos estabas en esa casa, ya sabés cual. No voy a nombrarla para salvarme de un cachetazo como el que me diste la otra noche, que me tiró de la silla. No pienso volver a verte Pedro, pero por las dudas. Hay que ser prevenida me dijiste. Ay, Pedro, antes me decías muchas cosas.
No se cuanto tiempo habremos pasado con el Miguel Ángel charlando hasta que me di cuenta de que afuera todos protestaban. Las gallinas cacareaban y las ovejas balaban que ni te cuento. Me había olvidado de ellas. Me levanté para darles de comer y él me atajó la mano - Quédese un rato más, es bueno mirarla, tiene luz en la piel y una mirada de niña buena.
De niña me trató ¿te das cuenta? No adivinó que ya tengo 19 y desde los 14 estoy contigo aquí, pa servirte.
Quise zafarme y se me resbaló el chal, entonces vio los moretones de la última paliza. No me preguntó nada pero me los acarició como si hubiera sido mi mama diciéndome sana, sana, colita de rana…
Estuvimos así largo rato y yo, para no caer en la tentación de devolverle las caricias le dije que tenía un encargo que hacerle, le hablé de la foto de tu madre y aceptó el trabajo, salió a trabajar en la galería. Puso sus cositos en una mesa, pinceles y martillitos, desarmó el marco y miró con mucha atención esa cara de amargada de tu mama.
Yo trabajé muy liviana, creo que hasta canté. Hice la comida con mucho cilantro que arranqué de la huerta, el estofado de cordero estuvo riquísimo. Después del almorzar nos acostamos, en la cama de tu mama, por supuesto.
Ahora nos vamos juntos, no me busques porque prefiero la muerte antes que volver contigo. No me llevo nada más que las pilchitas que traje cuando mi tata me vendió creyendo que sería feliz.
Adiós para siempre Pedro.

Rosita.

Casi me olvidó, te dejamos de regalo la foto de tu mama, retocada. Fijate que hasta parece contenta.

ENTREVISTA EN LA NACION



Lita Pèrez Càceres en compañìa del editor Alejandro Gatti y el escritor Victorio Suàrez.


(Entrevista publicada en La Nación, el 5.12.2010)


LITA PEREZ CACERES
“Soy romántica en el sentido de que me juego por lo que quiero”

La escritora ganó el premio Roque Gaona con su libro “Cartas de amor y otros cuentos”.


Por Milia Gayoso Manzur

Con el humor a flor de piel, la escritora Lita Pérez Cáceres “saborea” el Premio “Roque Gaona” que acaba de ganar por su libro “Cartas de amor y otros cuentos”. El certamen fue organizado por la Sociedad de Escritores del Paraguay y la familia Gaona Giardino. El galardón, dotado de 6.000.000 de Guaraníes, le será entregado mañana.

–¿Acabas de celebrar 70 años, y ahora recibís este premio? ¿No es mucha emoción en poco tiempo?
–Realmente no los celebré, porque en este país de gente joven tener 70 es ser un fósil en vías de extinción, no obstante, me alegra mucho seguir viva y productiva, con muchas ganas de seguir adelante. No es mucha emoción porque separo el tema de la edad del tema del premio y esa sí que fue una enorme alegría, un reconocimiento muy esperado. Siempre digo que todos los escritores nos sentimos como genios al comprobar que podemos crear vidas, historias, tramas y es difícil juzgar la obra de uno mismo. Por eso los premios son importantes. Para una persona bastante insegura, como yo, es una corroboración de que estoy en el buen camino.

–¿A lo largo de estos años, fuiste una buscadora de galardones?
–La verdad es que no vienen solos, uno participa porque busca un premio. La vanidad es un elemento infaltable en la personalidad de los autores.

–¿Cómo nacieron estas cartas? ¿Cuánto de realidad y cuánto  de fantasía hay en ellas?
–Nacieron porque había fallecido un cuñado mío y yo quise contar su historia, bastante peculiar. Esa fue una orden para mi subconsciente y al cabo de un tiempo tuve, completa, la primera carta: “Querido Miguel”. Se las leí a mis cuñadas y a mis nueras y como ellas se emocionaron decidí seguir con el tema. Los otros cuentos fueron surgiendo a medida que hacía mi trabajo de rutina -ellos siempre interrumpen el trabajo que considero aburrido y es como un recreo para mí comenzar a escribirlos-, los cuatro últimos los tenía ya publicados en un libro que no tuvo mucha difusión, “La Pasión”. No puedo medir la cantidad de fantasía, creo que todos partimos de la realidad, de alguna historia escuchada por ahí, o de esa voz que nos dicta lo que está dentro de nuestra mente, muy escondido y que decide salir a la luz.

AÑO POSITIVO
–¿Reivindicás las cartas, el romanticismo,  Lita?
–Por supuesto que reivindico el romanticismo, como modo de amar y como movimiento literario. Soy romántica en el sentido de que me juego por lo que quiero, no procedo con medias tintas, nunca. No soy tibia. Y si, le voy a dar un uso romántico al dinero del premio porque pienso viajar con mi marido por ahí, pasear a la luz de la luna y bajo las estrellas.

–¿Qué te parece que le sedujo al jurado de tu obra?
–Aún no pude tener acceso a las consideraciones del jurado, pero algunas informaciones me aseguraron que fue el manejo del idioma y que les fue difícil elegir porque las otras obras, que obtuvieron menciones, eran también excelentes.
–¿Cuáles son tus proyectos?
–Publicar una novela que está terminada y debo editarla -sacarle los yuyos y hacerla más entretenida. Mi otro proyecto es terminar otra novela que hace años interrumpí, es la historia de una periodista sin trabajo, joven y en la miseria. Y si aparecen por ahí algunos cuentos, los escribiré, por supuesto.

–¿Cuál es tu balance del 2010?
–Quiero decir que este 2010 ha sido un año muy positivo para mí. En marzo, dos amigas mías Maricruz Méndez Vall y Alejandra Siquot me pidieron permiso para adaptar cinco cuentos míos del libro “Cuentos del 47 y de la dictadura”, para el teatro. Lo hicieron y publicaron un libro que se titula “Cuentos de desventura para escribirles otro final”. Por el momento, y con el apoyo del Fondec, la obra se ha representado en 10 colegios de la capital y del Área Metropolitana. Luego de la escenificación se hace un taller en el que participan los alumnos con preguntas, porque ellos no saben nada de la dictadura ni del 47. El año que viene, si Dios quiere y hay mucha “merde” irá a alguna sala comercial. Y como si todo esto fuera poco, otro cuento del mismo libro fue seleccionado para integrar una antología de autores paraguayos que se publicará en Cuba y será repartida de manera gratuita a los niños cubanos ¡Oye chica, seré famosa en Cuba! Qué chévere.

HOJA DE VIDA

Nombre: Lita.
Apellidos: Pérez Cáceres.
Fecha y lugar de nacimiento: 27 de octubre de 1940, en Asunción, Paraguay.
Profesión: periodista y escritora.
Obras publicadas: “María-Magdalena-María”, “Encaje secreto”, “Amalia al amanecer” en coautoría con Mario Halley Mora, “La pasión” y “Cuentos del 47 y de la dictadura”, entre otros.
Otras publicaciones: Sus cuentos y fragmentos de novelas aparecen en antologías nacionales e internacionales.

domingo, 7 de noviembre de 2010

La tenacidad de la paloma


El 27 de octubre descubrimos un nido en la parralera, semioculto entre las hojas. sentada sobre él había una yerutí - es una palomita más chica- blanca, estaba empollando. Mi esposo quiso echarla pero a mi me conmovió y le pedí que la dejáramos, que ya habría tiempo para que se fuera. Las palomas tiene mala fama y algunos aseguran que son portadoras de varias plagas, pero estaba tan hermosa la palomita en su nido, toda buchona ella, que la dejamos vivir.
El 30 de octubre vino la gran tormenta con granizo y lluvia torrencial e inundaciones del patio. Cuando el viento y la lluvia amainó salimos a mirar y vimos a la paloma sentada como si nada hubiera ocurrido, sus huevitos no podían ser abandonados y ella cumplió con su misión. Hizo bien, hoy sus pichoncitos apenas asoman la cabecita por encima del nido y la imagino afanosa buscando algo para darle de comer. Mi marido, que es un hombre muy bueno, quiso ponerle cereales en el suelo, debajo del nido, pero yo le dije que no, que nos llenaríamos de ratones. Ella es una madraza, ya encontrará en el jardín alguna hojita o unas frutas, se las va a campanear muy bien. Así como los sayjoguy que comen los mamones, las guayabas, los ñangapiry y hasta el alpiste de la jaula de los loros. Ellos no se privan de nada y me pagan con el vuelo azul de sus alas travesando el espacio entre las santarritas y las mandarinas.
Presiento que las palomas volverán a sus buenas costumbres -vivir en las ramas de los mangos- porque tenemos un gatito nuevo, el Cervantes - tiene la patita izquierda rota- para que caze a la laucha que se pasea por la casa como si fuera de ella. No hay trampa que funcione y hemos tenido que adoptar estretegias para esconder el pan, para que no lo alcance.
Mucha gente me pregunta porque tengo gatos, siempre los tuve, y yo les respondo -Me gustan más los gatos que las ratas. Es la pura verdad.
Además, nunca he visto que una escritora se rodee de ratas, piensen en Josefina Pla.