jueves, 4 de noviembre de 2010

Ser miembro del Club de los melancólicos


Estuve leyendo el último libro de cuentos de Delfina Acosta El club de los melancólicos y la primera reflexión que me vino en mente fue una pregunta ¿Que tienen los poetas cuando escriben cuentos? Aventuro una respuesta: tienen música, un ritmo interior que hace bailar las ideas y que nos embriaguen esas escenas que el poeta describe.
Cuando un prosaico prosista narra un cuento busca la exactitud, la coherencia, lo pedestre, las explicaciones lógicas, un final decente. En general los narradores queremos sentirnos parte del stablishment - de lo políticamente correcto- y que nadie diga de nosotros que nos hemos entregado a la droga de la poesía, de la irrealidad. Pero, los cuentos de los poetas, ah... los cuentos de los poetas son infinitamente más bellos y, en estos de Delfi, hay magia y atmósfera. Algo difícil de conseguir, lo de la atmósfera, digo.
Sus mujeres siempre están solitarias como Penélope en la estación de tren esperando su primer amor. Son mujeres buenas, calmas, con la belleza de la madurez y la serenidad de quienes saben que los sueños se cumplen, a veces, demasiado tarde. Los hombres de los cuentos de Delfina navegan por las páginas temerosos de intimar con esas féminas raras, que aman el arte y hacen un culto de la nostalgia.
Y, como todo escritor que se precie, la Delfi también aparece, me parece escuchar su voz de niña buena, cuando habla de la vecina asmática o de la que cuida el jardín. Es ella, es Delfina con su capacidad para describir los seres humanos simples y tiernos.
En los cuentos de Delfina siempre hay flores de nombres raros y perros, pajaros y gatos. Hay farmacias donde compra violeta de genciana, elmento tan antiguo como el azul de metileno, que los poetas usan para teñir de azul sus versos y para desinfectarlos y evitar así cualquier contagio de realidad común y silvestre. Ella se rodea de vida, vida palpitante, riente o sufriente y uno se sienta en el sofá con tapizado de seda para charlar con Sara Arzamendia y para darle algún consejo literario.
En El gallo, hay un pueblo como cualquiera, poblado por recuerdos y viejos, viejos, ancianos que se aferraban a la rutina como una soga salvadora. El cuento es sencillamente hermoso. Hay otros cuentos que hablan de las angustias de los escritores y de los poetas, todos meláncolicos e inseguros.
En este libro Delfina es una guía, pero no del Ejército de Salvación, ella es la que arroja luz sobre las angustias de esos seres tan desvalidos como son los creadores.
Si usted desa hacer un recorrido por el interior de un humano que puede parecer normal por fuera, lea a Delfina, ella le mostrará la verdad que alienta en cada suspiro.

martes, 19 de octubre de 2010

Seré modelo alguna vez?

Queridos seguidores, les cuento que en Paraguay (por si alguno vive en otro país) las modelos y las aspirantes a reinas de belleza, todas, pero todas, han leído Yo El Supremo y lo mantienen como libro de cabecera.
Siempre me sentí disminuída por ello, ya que las primeras lecturas de ese clásico que trajo el Cervantes al Paraguay me pareció aburrido e insulso. Estaba equivocada, no había perseverado lo suficiente. Ahora lo tuve que leer por obligación y ¿están sentados? ¡Ya llegué a la página 50 sin desmayar en el intento!
A medida que voy avanzando le encuentro tanto sentido del humor, tanta ironía y tanta sabiduría del autor que me asombra no haberlo leído antes. Es realmente un supremo de nuestra literatura. Además, están tan bien delineados los dos persoanjes, El Supremo y Nicanor Patiño, en páginas ausentes de descripciones fatigosas, yendo ambos al meollo de la cuestión en una dialéctica viva,ágil, profunda y graciosa, que me parece verlos en una habitación en penumbras, iluminada por pocas velas - por la austeridad del amo y señor. Los dos hablando, pintando escenas pasadas y futuras con palabras, con la magia de las palabras, supremas expresiones de las ideas.
Cuando termine la lectura haré un comentario en serio, pero tengo que contarles que con el paso del tiempo me siento más linda, más joven, más alta, más delgada y más rubia. ¡Con razón lo leen las modelos. Seguro que Egny Eckert ha descubierto esos beneficios hace tiempo y ahora es una de las más votadas en el concurso de belleza donde participa.
Lean a Roa chias, es mejor que una lipo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Mi cumpleaños

En los blogs que frecuento los autores suelen poner todo su perfil, qué les gusta, sus hobbies y otras minucias que los acercan más a lectores desconocidos. Bueno, yo no tengo ganas de publicar todo mi perfil - de escritora ñata- pero voy a confesar que me desvela el tema de mi cumpleaños.
Cuando comienzo a meditar sobre ese fausto día, que rememora mi aparición en el mundo, escucho dos voces: una me dice que no festeje, que me canso mucho, que la casa nunca está impecable, que no tengo tantas comodidades y que es preferible salir a comer afuera. La otra voz, en cambio, susurra: vas a dejar a tus amigas y a tus seres queridos con ganas de reunirse, sos muy egoísta, qué te cuesta hacer algo sencillo, algo frio para que la gente pueda venir a comer comodamente, sentarse donde pueda para charlar y ponerse al día con las novedades.
Entre esas dos voces, mi verdadero sueño es tener un cumple inolvidable, con mis amigas de todos los ámbitos, las escritoras, las periodistas, mis hermanas, mis hermanos, mis hermanos putativos "los Saldivar", mi prima Marilén y mis hermanas y primas políticas que todos los años me aqcompañan. Me gustaría que haya música, que ls "putisas" bailen vestidas solo con peplos transparentes, que los hombres fumen y discurran sobre filosofía, futbol y el tema obligado:Larisa Riquelme. Que los niños, si vienen, estén quietos y no hagan muchos desastres.
Aún no decido que haré, por el momento sueño.

COMENTARIO DE LIBRO

FANTASMAS PEREGRINOS – Victorio Suárez – Editorial Servilibro
– 2010.

Hace ya un tiempo que Victorio Suárez viene experimentando una nueva manera de contar cuentos. Esa modalidad que eligió exige mucho más del lector, ya no se trata de esperar un final inesperado y un chisporroteo de palabras encadenadas, no. En este tipo de narraciones, casi oníricas, Suárez nos obliga a penetrar en sus laberintos, para no sentirse tan solo.
Hablemos primero de lo difícil, de los relatos que piden mayor atención y más acompañamiento. Ellos describen escenas en un soliloquio de la memoria, una memoria sin sustancia, como si ella pudiera existir fuera de un cuerpo. En esos cuentos hay paisajes diferentes, con puertos y peces escamosos, hay neblina y viento sur, zaguanes – refugios, hoteles con cuartos que conservan huellas de relaciones pecaminosas, olores culpables. El lector debe hallar el hilo conductor, debe deslizarse pegado a las paredes de habitaciones grises, sin esperanzas de redención. Tiene que arrastrar rencores, ser solidario con esas voces que sufren. No teman, todo es bello, con la hermosura de la corrupción de los recuerdos macerados en agua de lluvia.
Pero, de pronto, como surgiendo en un amanecer venturoso, Victorio regresa a la realidad de su patria y su vena de poeta sensual se regodea con el río que brama muy cerca de Varadero, ese rincón de la ciudad, en el país y en el mundo, que canta al sol su himno de ropas tendidas al viento. El autor cuenta como un cronista muy involucrado, la vida de los que decidieron vivir allí, sobre la tierra roja, al borde las barrancas, gozar de noches de bohemia en burdeles sencillos y peligrosos. Un barrio tan inspirador como las nalgas broncíneas de la negra Tumba Sulunga que se tiraba al río cada tarde para ser la gloriosa nereida de Varadero.
Un libro con tal dicotomía, al precio de uno, nadie se lo puede perder.

viernes, 8 de octubre de 2010

QUIEN SOY

Después de leer la biografía tan formal que aparece en mi blog y en mi página web me arrepentí. Por eso les cuento quien soy, verdaderamente. En primer lugar me considero una escritora en vías de extinción, quiero vivir mucho más, pero reconozco que ya vivi bastante. Leo a autores jovenes y me doy cuenta de que mi mirada está demasiado cargada de experiencias y que, para crear, voy al desvan de mis recuerdos. Hablo del pasado o cuento historias atemporables, que quizás no interesen mucho.
Desde el punto de vista de mi lugar en el mundo debo confesar que soy madre y abuela, tengo cuatro hijos y cuatro nietos, soy rica.También, en este sincericidio tendré que admitir que, como ama de csa, soy pésima y como cocinera estoy aplazada. Mi familia es generosa y delgada, prefieren comer afuera.
Como diabética, soy desobediente, la computadora me atrae mucho más que una buena caminata y las pastas me llevan a cometer pecados que no figuran en el index de la iglesia.
En fin, algo positivo hay en mí, soy muy nteligente y logré convencer a mi novio de que se case conmigo, hasta ahora es mi mayor logro. Todavía trabajo y sigo escribiendo porque, como decía mi abuela: nunca falta un roto para un descosido que, traspolado a mi tarea de escritora sería: nunca falta un lector para un escritor, por más amalo que sea.

sábado, 2 de octubre de 2010

LA PRINCESA TRISTE DEL MERCADO CUATRO


LA PRINCESA TRISTE DEL MERCADO CUATRO – Rubén Sapena Brugada.
Coedición de UNINORTE y CRITERIO Ediciones –
234 páginas – Edición Agosto de 2010.

Rubén Sapena B. demuestra con creces los beneficios de la lectura, en una entrevista ha dicho que nunca fue escritor ni tampoco acudió a un taller literario, pero que ha leído mucho y desde que comenzó, a los quince años, no ha dejado de hacerlo ni un solo día. Posee un excelente manejo de la lengua, esencial para quien desee escribir, así como también imaginación, cultura y – como buen arquitecto - sabe estructurar sus novelas.

En esta obra en especial, sus dos protagonistas se mueven con soltura en mundos muy contrastados. La acción tiene escenarios diferentes, el primer mundo europeo, con detalles de refinamiento que nos recuerdan a aquel veterano héroe de Ian Fleming, James Bond. Pero no todo es lujo y placer, como un gran conocedor de nuestra realidad y nuestra idiosincrasia, Sapena describe cómo se vive y cómo se sufre en algún pueblito perdido del interior del país. Y, por último pero no menos importante, se encuentra uno de los personajes principales: el Mercado Cuatro, ese microcosmos que tiene sus propios códigos y sus personajes dignos de figurar en una picaresca nacional.

Anita Caliente, nombre de guerra de La princesa triste, está muy bien retratada, el lector la siente como si fuera de carne y hueso, es querible y más de uno la identificará con otras princesas que deambulan en la miseria de Pettirossi soñando con un mundo de ensueño. El ascenso de Ana al universo del poder y del dinero no fue fácil, pero ella se empeñó hasta lograrlo. La inteligencia de la joven la ayudó a superar la miseria y la prostitución en la que estaba sumida, incentivada por el deseo de ser una mujer del mismo nivel de un play boy paraguayo del que se había enamorado. Y ya es momento de hablar de Manolo, la otra figura, el narrador de esta aventura. Desde el punto de vista femenino, él es un hombre normal, silvestre y hasta algo cobarde. Muy tradicional, iba de putas en una época en la que la virginidad era un artículo valioso, pero al llegar el momento se casó con la mujer apropiada. Vivió valiéndose de sus relaciones, que lo ayudaban en su profesión. Ya maduro, Manolo vuelve a encontrarse con su ex compañera de lecho, Anita, convertida en todopoderosa periodista, amante del capo mafioso del momento e insustituible bisagra que podría abrirle el camino para un gran negocio que para Manolo era vital.

Señores lectores, los elementos están servidos, gocen de la lectura de la novela.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Neruda, su nueva chaqueta y el schnautzer

A pocos días del aniversario de su muerte, prefiero recordar al poeta con una anécdota que leí en unas memorias de Zelia Gatai, esposa de Jorge Amado. En ese libro ella rememora su estadía en París, de donde fueron echados con su ilustre esposo y su hijito de pocos meses, a pedido de la dictadura que gobernaba en Brasil. La pequeña familia se refugió en Checoeslovaquia, en un castillo que el gobierno comunista de ese país ofrecía a los escritores de manera gratuita para que se hospedaran por largas temporads y escribieran allí, comodamente instalados. El castillo estaba ocupado por otros poetas checos y por los empleados que los servían amablemente. Zelia se dedicaba a recorrer los alrededores mientras Jorge Amado se inspiraba. A veces llegaba hasta Praga, como cualquier turista. En esa hermosa ciudad vivía otro escritor que le había dejado en custodia su perro, cuando él salió de vacaciones. Era un schnautzer ( no se si está bien escrito) y ella tuvo que extremar su vigilancia, porque su bebé comenzaba a caminar y el perro a comer todo lo que encontraba a su paso, aunque fueran los objetos más increíbles. Cuando el dueño regresó, Zelia le contó lo que había hecho y el dueño prometió que lo corregiría.
De pronto llegaron de visita por Praga, Pablo Neruda y su esposa Matilde. El dueño del perro invitó a cenar a las dos parejas, a los Amado y a los Neruda. Era una noche muy agradable y Neruda estaba feliz como un niño porque estrenaba una chaqueta a cuadros comprada en París. Paseaba ufano por la sala mostrando su elegancia hasta que decidió sacársela, colgarla del respaldo de una silla e ir al comedor a gozar de la cena.
Mientras cenaban, el dueño de casa explicó que su perro había sido sometido a un tratamiento sicológico, por un gran especialista y que estaba totalmente curado de sus mañas.
La cena trasncurrió muy bien, hubo brinds y buenos deseos y, cuando llegó el momento de retirarse, Neruda fue a buscar su chaqueta. Encontró la mitad, la parte de abajo se la había comido integramente el perro. El poeta casi lloró pero comprendió que el famoso sicólogo era un timador.